Los temas que marcaron la agenda este año
El 2025 fue un año de grandes reformas y de muchos ajustes estructurales en el derecho administrativo mexicano. No fueron reformas aisladas, pues asistimos a un cambio que alteró por completo el ordenamiento jurídico, el funcionamiento del Estado y las relaciones entre las empresas, las autoridades y los tribunales. Aunque existieron muchas modificaciones al marco jurídico y a la estructura del Estado, consideramos que existen, cuando menos, cuatro ejes que dominaron la conversación jurídica durante el año. Los cambios a los que aludimos son:
- La reforma a la Ley de Amparo
Tanto el artículo 107 Constitucional como la Ley de Amparo sufrieron varias rondas de modificaciones desde 2024 y durante 2025. En el último año, tuvimos dos reformas a la Ley de Amparo: el 13 de marzo de 2025, se publicó en el Diario Oficial de la Federación la primera de estas reformas; la segunda, el 16 de octubre de 2025. En suma, entre ambas reformas:
- se armonizó la Ley de Amparo con la reforma constitucional al Poder Judicial;
- se estableció como norma supletoria el Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares;
- se utilizó lenguaje inclusivo;
- se prohibió expresamente fijar efectos generales a las sentencias en las que se declarara la inconstitucionalidad de una norma general;
- se modificó el régimen de las suspensiones y,
- se modificaron algunas disposiciones relacionadas con el interés legítimo.
El juicio de amparo en materia administrativa no murió, ni mucho menos. Aunque consideramos que las reformas de estos años fueron regresivas, el amparo sigue siendo un medio de defensa funcional para los particulares. Su complejidad técnica aumentó, por supuesto.
- La emisión de nuevas normas de contratación pública
La nueva Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público, junto con la reforma a la Ley de Obras Públicas, redefinió el ecosistema de contratación pública. Si bien estas normas rigen las compras, los arrendamientos y la contratación de servicios o de obras para la administración pública federal, sus efectos alcanzan grandes dimensiones, pues la APF es uno de los clientes más grandes en muchas industrias. El cambio viene acompañado de modificaciones que buscan imprimir mayor dinamismo a la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno. Las entidades y dependencias contratantes apenas empiezan a utilizar las nuevas herramientas que les da la Ley, veremos su funcionamiento y utilidad.
- La implementación de la reforma judicial
Más allá del debate político y la batalla jurídica que vimos (y que vivimos) en 2024, el foco en 2025, estuvo en la implementación práctica de la reforma constitucional al Poder Judicial. Vivimos un proceso poco terso de transición institucional y sustitución de los titulares y del personal en los Juzgados, Tribunales Colegiados y la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Se extinguió el Consejo de la Judicatura Federal y dio lugar al Organo de Administración Judicial y el Tribunal de Disciplina Judicial.
Hemos de decir que hemos visto incertidumbre sobre los criterios que se adoptarán y sobre el propio funcionamiento de algunos órganos, tras los cambios de personal y los ajustes operativos en juzgados y tribunales. Para nosotros, fue un reto el de navegar un cambio tan acelerado en tantos órganos de manera simultánea. Hemos sido testigos de sentencias y argumentaciones que dejan mucho que desear, pero también vimos algunas que no se separan mucho de la calidad que ha caracterizado al Poder Judicial de la Federación.
- La implementación de la reforma para la simplificación organica
Este año fuimos testigos de otro cambio estructural derivado de las reformas de 2024: el de la simplificación organica. Un proceso de centralización de diversas funciones administrativas que estaban encomendadas a organismos especializados, tales como el INAI, la COFECE y el IFT. Aunque desiguales por sector y autoridad, los primeros pasos de la simplificación administrativa nos han mostrado reconfiguración del aparato estatal y una alteración importante de las relaciones entre los particulares y las autoridades administrativas. Desde nuestra práctica, un cambio que se sintió de manera importante fue el del acceso a la información pública.
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Aunque la mayoría de los temas que marcaron la agenda del 2025, son herencia del año anterior, estos apenas se materializaron. A pesar de ello, es probable que sus efectos se dejen sentir hasta el año que viene, 2026. Esperamos que los resultados sean positivos y que tú empresa atraviese con éxito este periodo de reestructura. Mientras tanto, estamos aquí para acompañarlos para el año que viene.





